Ramírez y Franco, la dupla banileja que puede representar el presente y futuro
Nacieron en el hospital de Baní, son temibles ambidextros, juegan al lado izquierdo del infield, pueden robar bases, pertenecen a equipos de mercados pequeños, apenas una pulgada y una libra los diferencia y, si bien no llegan a los 30 años, tienen garantizado cobrar, cada uno, más de US$160 millones. Uno llegó en alfombra roja y el otro fue firmado por casualidad.
Entre José Ramírez (5’9, 190 libras) y Wander Franco (5’10, 189 libras) hay muchas cosas en común, aunque el primero sea ocho años y medio mayor y su talento no lo haya desarrollado tan temprano como el primero, quien al cumplir los 12 sus padres recibieron US$30 mil del entrenador (el equivalente a lo que quedó al primero del bono) como adelanto para negociar su firma a futuro.
Los scouts veían en Franco a un bateador tan fino como Robinson Canó, pero que lo podía hacer a ambas manos. Una vez se acercaba a las Grandes Ligas la comparación era con Ramírez, aunque sin el poder de este último, que ya ha coqueteado con los 40 vuelacercas y construye un currículo de candidatura a Hall of Fame.
