Más de 600 muertos y 1.250 heridos, el resultado de los ataques con bombas de racimo en Járkov
Cientos de civiles han muerto a causa de los bombardeos indiscriminados por parte del ejército ruso desde el inicio de la invasión de Ucrania, mediante el uso de bombas de racimo —cuyo uso está prohibido— y cohetes, según Amnistía Internacional en su último informe, ‘Anyone can die at any time: indiscriminate attacks by Russian forces in Kharkiv, Ukraine’. En total, más de 600 civiles han muerto y otros 1.250 han resultado heridos en la región de Járkov desde el inicio de la guerra Rusia-Ucrania, tal y como ha contado el director del departamento médico de la administración militar regional de Járkov a Amnistía Internacional.
Han muerto personas en sus casas y en las calles. En parques y cementerios, mientras hacían cola para recibir ayuda humanitaria o compraban alimentos y medicinas.
«El uso reiterado de municiones de racimo prohibidas es escandaloso, y una muestra más del absoluto desprecio por las vidas civiles», ha declarado Donatella Rovera, asesora general sobre respuesta a las crisis de Amnistía Internacional.
