La nueva Constitución de Chile, que propone refundar el país, divide a los chilenos
Una polémica propuesta de Carta Fundamental que postula la refundación del Estado de Chile será entregada hoy al presidente Gabriel Boric tras un año de trabajo de la Convención Constitucional (CC). El texto modifica sustancialmente los poderes ejecutivo, legislativo y judicial que, en algunos casos se arrastran desde las constituciones de 1925 y 1980. El proyecto deberá ser plebiscitado el próximo 4 de septiembre, en unos comicios obligatorios. En lo medular, limita las facultades del presidente de la República convirtiendo al Congreso de Diputados y Diputadas en un órgano muy poderoso, y en el plano económico, implica dejar atrás el modelo instaurado por el régimen militar al suprimir el Estado subsidiario y sustituirlo por uno de derechos sociales y solidario.
El controvertido texto de 388 artículos, según las encuestas, registra un empate técnico entre las opciones apruebo y rechazo y más del 50% de los chilenos se declara indeciso.
Boric, quien recibirá el extenso documento en una ceremonia oficial con 500 invitados, deberá promover la publicidad del mismo asegurando la prescindencia y ‘neutralidad’ del Gobierno frente al plebiscito, según lo decretó la Contraloría. Así, las actuales autoridades se encuentran en una encrucijada porque varias destacadas voces procedentes de la Concertación rechazan la propuesta y, aunque no han comunicado su posición final, el expresidente Ricardo Lagos ha cuestionado algunos acápites. Al contrario, Michelle Bachelet se manifestó a favor de aprobarla.
A juicio de diversos actores, en la nueva Constitución prima la visión de los sectores de izquierda e indigenistas que lograron congregar los 2/3 (103 votos) necesarios para aprobar cada articulado, relegando a la ausencia a los representantes de la centroderecha. La labor de la CC, compuesta por 155 miembros, estuvo marcada por múltiples controversias debido al comportamiento de los convencionales –uno debió renunciar tras descubrirse que mintió al declararse enfermo de cáncer–, por lo que rápidamente su credibilidad y apoyo inicial fue decayendo en los sondeos. La última polémica se generó cuando resolvieron, en un inicio, no invitar a la ceremonia oficial de mañana a los cuatro expresidentes aduciendo un problema de aforo. Aunque revisaron la medida ya era tarde; Lagos se restó facilitando su cupo a otra persona y luego, se sumaron Eduardo Frei y Sebastián Piñera. Michelle Bachelet se encuentra en Ginebra.
