28 de octubre de 2026

Obiang se perpetúa en el poder con unas presidenciales sin garantías

FILE PHOTO: Equatorial Guinean President Teodoro Obiang Nguema Mbasogo is seen at his arrival to the Viru Viru airport, ahead of his attendance at the Gas Exporting Countries Forum Summit, in Santa Cruz, Bolivia, November 22, 2017. REUTERS/David Mercado/File Photo

Que mucha gente se ponga de acuerdo no es lo habitual, por lo que los porcentajes demasiado elevados causan un poco de estupor y bastante desconfianza. Guinea Ecuatorial celebra hoy elecciones presidenciales, legislativas y municipales, pero no lo hace con la expectación que corresponde a una cita de esas características, sino con la desesperación que provoca conocer el futuro y no poder cambiarlo. Según datos oficiales, su presidente, Teodoro Obiang Nguema, de 80 años, ganó las presidenciales de abril de 2016 con el 93,5 por ciento de los votos. No se espera que hoy obtenga un resultado muy inferior, pues las fuentes consultadas apuntan a que el mandatario, que llegó al poder en agosto de 1979 con un golpe de Estado, desea perpetuarse.

«Para nosotros, las elecciones son ilegales e ilegítimas», explica Armengol Engonga Ondó, de 72 años, presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial. «No le doy mucha importancia a estas elecciones, no creo que vaya a haber novedades», añade Juan Tomás Ávila Laurel, de 56 años, escritor ecuatoguineano y opositor al régimen. «Las elecciones se han convocado de forma ilegal, porque no cumplen los plazos establecidos por la Constitución», señala Justo Bolekia Boleká, de 67 años, profesor, escritor y miembro del Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko. «La oposición no tiene ninguna opción en un régimen absolutamente dictatorial y represivo, que ejerce un control capilar de la población mediante el partido oficial», concluye Gonzalo Álvarez-Chillida, historiador y especialista en Guinea Ecuatorial.

Aunque debían ser convocadas en el primer cuatrimestre de 2023, el Parlamento de Guinea Ecuatorial aprobó a principios de septiembre que las elecciones presidenciales pudieran ser adelantadas y coincidieran con las legislativas y municipales, una decisión que el presidente Obiang confirmó a través de un decreto firmado el día 21 del mismo mes. Para justificar esa medida, se argumentó que era la mejor solución para ahorrar gastos y sortear la crisis económica provocada por la resaca de la pandemia, las consecuencias de la explosión de un polvorín militar en la ciudad de Bata y la guerra en Ucrania, pero los opositores creen que hay otras motivaciones menos generosas.

La sombra del hijo

«Las elecciones presidenciales siempre deben celebrarse aparte, pues el sistema es parecido al francés y estadounidense y las cámaras deben renovarse en un momento distinto», explica Engonga Ondó. «Obiang no ha cumplido con su propia legislación, lo ha decidido por su propia conveniencia, por lo que consideramos la convocatoria una manipulación», añade. «Parece que su intención, no confesada, es dejar el poder dentro de unos meses a su hijo, Teodorín». «Creo que Obiang quiere que nos acostumbremos al hecho de que va a poner a su hijo», coincide Ávila Laurel. «Conocemos sus pocas credenciales educativas y académicas, pero eso no le ha impedido llegar donde está ni cometer todos los abusos de los que es responsable», denuncia el escritor. «Tiene divisiones militares a su mando porque es general del Ejército, no podemos decir que su padre no confía en él», concluye.

Teodoro ‘Teodorín’ Nguema Obiang, de 54 años, es el primer vicepresidente de Guinea Ecuatorial y también una de las figuras más controvertidas en el régimen de su padre. Los escándalos provocados por su suntuoso estilo de vida, marcado por las viviendas y los coches de lujo, los viajes y la exhibición descarada del despilfarro, contrastan con las penurias a las que se enfrenta a diario la población de su país, donde se estima que el índice de pobreza es del 67 por ciento, según datos de 2020 del Banco Africano de Desarrollo. Sin ir más lejos, el Tribunal Supremo de Francia confirmó en julio de 2021 la condena de Teodorín por blanqueo de capitales, con tres años de cárcel exentos de cumplimiento, 30 millones de euros de multa y la confiscación de sus bienes en ese país.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *