La violenta detención del hijo de El Chapo se salda con 29 muertos, entre ellos diez militares
E«A las 10:45 fueron por mí a casa dos patrullas de (policías) estatales para atender a agentes heridos» o «aquí estamos un cirujano, un anestesista y tres médicos internos y personal de enfermería. Hay muchos heridos. Ya operamos al más grave», cuentan dos chats de médicos de un hospital de Culiacán a los que ha tenido acceso este periódico. La dantesco de la tragedia puede percibirse en las palabras de los médicos: «Vamos a pasar al segundo herido. Uno falleció hace rato en Urgencias ya que llegó sangrando mucho. Cayó en paro -shock hipovolémico- y no pudo salir de él. Sólo mi compadre y yo éramos los médicos disponibles. Llegaron muchos más heridos», comentan entre los profesionales de la sanidad mexicana. «Está bien complicado afuera. Parece zona de guerra», concluyen sin dudar.
Hasta el momento se ha informado de 29 personas asesinadas, entre las que se encuentran 19 miembros de bandas criminales y una decena de militares que participaron en la detención de Ovidio Guzmán, presunto líder de la fracción ‘Los Menores’, afín al Cártel de Sinaloa, y de otras 21 personas que «transgredieron la ley». Al listado hay que añadir a 35 heridos de bala. El estado mexicano de Sinaloa, y sobre todo Culiacán, ha sufrido 19 narcobloqueos en las salidas de la ciudad reteniendo a camiones de grandes proporciones, autobuses y coches que acabaron incendiados. Tiroteos, unidos a los continuos saqueos, se suceden por la capital de este estado del noroeste mexicano mientras el Ejército entra en los pisos en busca de delincuentes.
