Los colonos vengan a sus muertos con el castigo colectivo contra los palestinos
Los colonos de los territorios ocupados enterraron a los cuatro hombres abatidos por Hamás el martes cerca del asentamiento de Eli y se tomaron la justicia por su mano para vengar estas muertes. Siguiendo el ejemplo lo que ya hicieron hace unos meses en Huwarah después de otro atentado, mataron a tiros a un joven de 26 años, hirieron a decenas y quemaron coches y viviendas en Lubban a-Sharqiya, Burqah, Yasuf, Mikhmas y, sobre todo, Turmus Aiya, al norte de Ramala.
La diputada del Likud Talli Gottlieb pidió abiertamente «castigo colectivo» contra «aquellos lugares de los que sale un terrorista. No es suficiente con abatir a los terroristas porque no trabajan solos. Hay que aplicar el castigo colectivo». Su mensaje difundido en Twitter fue como una orden para los colonos.
El Ejército condenó «todo ataque contra civiles», pero no movió un dedo para evitar estos actos de violencia contra los civiles palestinos organizados por colonos que formaron un convoy de vehículos para ir de pueblo en pueblo y sembrar el terror. La organización de derechos humanos israelí B’tselem denunció que «la responsabilidad de estos pogromos es de Israel, que arma a los grupos de colonos y les anima a atacar a los palestinos» y acusó a los soldados de abrir fuego contra los palestinos que trataban de defenderse.
