Del INTEC al espacio sideral, un sueño hecho realidad
Lo que parecía una utopía se volvió una realidad para un grupo de jóvenes que trabajan arduamente desde los laboratorios de su universidad para luego ser merecedores del primer lugar de la competencia Desafío Rover de Exploración Humana de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) 2020 en la categoría “Systems Safety Award” (Premio de la seguridad del sistema).
Dos de los estudiantes que integran el equipo Apolo 27 del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Katherine Nicole Amarante de la Cruz y Manuel Alejandro María Reyes nos cuentan su experiencia.
Apolo 27 es el nombre del equipo de estudiantes del Área de Ingeniería que representó al INTEC en Huntsville, Alabama, Estados Unidos. El nombre del equipo es bastante simbólico y “aplatanado”: Apolo 27, por la misión de Apollo (pero con una sola “L”) y el 27 por el día de la Independencia de la República Dominicana.
En el 2019 fue la primera vez que INTEC participó, sin embargo Katherine Amarante ya había participado en su escuela Liceo Científico. Cuando ingresó a la universidad decidió continuar participando de la competencia e invitar a más personas para que tuvieran la oportunidad.
Además de Katherine y Manuel Alejandro, el equipo está conformado por Matthews Rosario Espinal, Omar Felipe García Rosario, Juan Francisco Chiriboga, Valentín López Jiménez, Jorge José Lara Collado, Leslie Matiel Rosario Espinal, Julio Francisco Núñez Sánchez y Mariely Toribio Rodríguez, bajo la coordinación del profesor Ezequiel Díaz Castillo.
INTEC es la única universidad dominicana que han participado de la competencia.
El reto principal era construir un “rover”, un vehículo todo terreno, que pudiera ser utilizado en misiones espaciales.
“Aunque cada año sea el mismo concepto, cada año los requisitos y reglas van cambiando”, explica Katherine.
La diferencia que tiene este año con la competencia de hace tres años es que “la rueda antes se compraba, ahora la nueva regla indica que debe crear la goma completa”, expresó Katherine. Añade que también la pista cambia, la del 2019 no es la misma de este año.
Otro ejemplo es que este año se implementó la impresión en 3D.
Dificultades en el trayecto
Manuel Alejandro María, otro de los miembros del equipo, dijo que uno de los mayores retos fue cuando al rover se le rompió un eje el primer día de la competencia. El eje es una parte que une la rueda con el chasis.
“Eso fue un gran reto porque volver a construir, conseguir un eje, no había manera y no tenían pieza de repuestos”, dijo Manuel Alejandro.
Añaden que tuvieron que ir a comprar una barra de metal para utilizarla como eje, tornillo de zinc, que no es tan resistente.
Tuvieron que hacer una mejora en el diseño, un chasis más resistente pensando en competencias a futuro porque construir de cero un vehículo requiere más tiempo, esfuerzo y dinero.
“Imagina colocarle un tornillo a un eje de la rueda que va a sostener a dos personas en un vehículo de 150 libras”, dijo Katherine Amarante, “se volvió a romper pero este año con eso que pasó decidieron mejorarlo, hicieron otros análisis, se mejoró y con esa mejora ganamos”.
