Todo hacía pensar que se trataba de su implicación cuando era sustituto de la secretaria de Estado de 2011 a 2018, en la investigación vaticana por una inversión inmobiliaria, la compra de un edificio en Londres, con el dinero del Óbolo de San Pedro, y que salió tan mal que finalmente ha producido un agujero de 400 millones.
Pero el semanario L’Espresso publicaba una investigación en la que afirmaba que Becciu habría enviado fondos de la Conferencia Episcopal Italiana y una vez del Óbolo di San Pedro a favor de la cooperativa “Spes”, cuyo propietario y representante legal es su hermano Tonino.
“Es todo extraño. Me siento perdido. Ayer hasta las 18.02 me sentía amigo del papa, fiel al papa. Después el papa me dice que ya no tiene confianza en mi porque los magistrados le han indicado que habría cometido un acto de malversación”, dijo Becciu que convocó una rueda de prensa para aclarar su posición al lado del Vaticano.
Una rueda de prensa en la que Becciu, de 72 años, calificó de “surrealista” la reunión con el papa, en la que le comunicó que tenía que presentar su dimisión y renunciar a sus derechos de cardenal, entre los que está el participar en un cónclave, aunque destacó que vio al papa “que sufría” al decirle esto.
“No entendí bien porque el papa me decía esto, porque me pedía renunciar a los privilegios. Quiero saber más. Por qué esta gravedad. Como el me presentó las cosas me parece que no están bien”, respondió Becciu a los periodistas que le recordaron que pocos cardenales y por hechos muy graves fueron obligados a renunciar a la púrpura.
El que el fue el poderoso sustituto de la secretaria de Estado, una especie de número 3 en la jerarquía vaticana, añadió que le parece muy extraño ser acusado de esto.