9 de mayo de 2026

Jugamos a ‘Assassin’s Creed Mirage’: una sigilosa vuelta a los orígenes

Renovarse o morir. Toda franquicia tiene que reinventarse, probar mecánicas o escenarios nuevos para no caer en la monotonía y sorprender a los jugadores. Diez años después del primer título, y con nueve bajo el brazo, Ubisoft presentó en 2017 ‘Assasin’s Creed Origins’, con un enorme mundo abierto, mecánicas RPG y con un combate renovado y enfocado a la acción. La nueva fórmula gustó, o al menos al principio, porque el camino que siguió la franquicia se separó cada vez más del Credo de los asesinos, y tanto ‘Odyssey’ como ‘Valhalla’ no fueron del agrado de los jugadores más fieles.

Con ‘Assasin’s Creed Mirage’ han querido llenar ese vacío generado, esta vez rescatando los orígenes. Para ello, recurren a una especie de precuela de ‘Assassin’s Creed Valhalla’ en la que tomamos las riendas de uno de sus personajes más importantes, Basim, para movernos en una Bagdad del siglo IX donde valerse del ingenio y el sigilo es más importantes que blandir las armas. Lamentablemente, solo llena el hueco a medias. Y no por su envergadura, desde el principio dejaron claro que se trataba de un título más pequeño y modesto, tanto en duración como en contenido (por algo se concibió como una expansión de ‘Valhalla’). Sino por el acabado final y el regusto amargo que deja una vez completado el juego.

1 pensamiento sobre “Jugamos a ‘Assassin’s Creed Mirage’: una sigilosa vuelta a los orígenes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *