El boom de la inteligencia artificial multiplica la basura electrónica
Además del elevado consumo de energía y agua, la Inteligencia Artificial (IA) tiene un impacto medioambiental del que no se habla tanto: genera una gran cantidad de residuos electrónicos, y reciclarlos y recuperar sus metales críticos es costoso y no está suficientemente extendido.
El desarrollo exponencial de esta tecnología ha aumentado la demanda de chips de procesamiento gráfico, necesarios para entrenar a los modelos de IA generativa, capaces de producir contenido nuevo y original a partir de datos previamente aprendidos.
«El ciclo vital de estos chips es de tres a cinco años, significa que pasado ese tiempo, e incluso un poquito antes, se desechan«, explica a EFE Ana Valdivia, profesora de IA, gobierno y políticas del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, que afirma que este impacto concreto de la IA está «muy invisibilizado».

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