9 de mayo de 2026

El matrimonio Devers-Red Sox era a largo plazo, pero naufragó en 4 meses

Entre julio de 2013, cuando se formalizó la relación con la firma a los 16 años en el capitaleño restaurante Boga Boga, y hasta febrero pasado cuando se le comunicó el cambió de posición en el terreno, Rafael Devers y los Medias Rojas se entendieron tan bien como para que en enero de 2023 el emblemático equipo hiciera del samanense su fichaje más caro.

Pero la extensión por 313.5 millones que alargaba el matrimonio por 10 años apenas alcanzó los 29 meses. Devers se molestó por ser sacado de una antesala donde fue de lo peor a la defensa (cometió 141 errores y costó 61 carreras en 951 juegos), a regañadientes se adaptó a jugar como designado con un bateo envidiable, pero cuando se le pidió que se moviera a la inicial ni la intervención del dueño del equipo le convenció.

John W. Henry, un inversor de 75 años de edad que Forbes cifra su fortuna en 5,500 millones, voló tres horas en su avión privado desde su hogar en Florida a Kansas City el nueve de mayo para tratar de hacer entrar en razón al quisqueyano.

Un pedido que «Carita» consideró como el colmo. Ahí se terminó de romper la confianza y quien estaba supuesto a ser la cara del equipo por una década y cobrar hasta 2043 cuando tendría 46 años fue enviado el domingo a los Gigantes por tres jugadores secundarios.

Se trata del primer jugador con un contrato de más de 300 millones que es transferido antes del tercer año de vigencia. Según MassLive.com, Bravos, Padres y Blue Jays tuvieron gran interés por obtener a Devers.

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