Jugamos a ‘Dynasty Warriors: Origins’: acción desenfrenada en un videojuego con ambición sin límites
El padre de los ‘musou’ vuelve por la puerta grande. Tras siete años de sequía desde el lanzamiento de ‘Dynasty Warriors 9’, Omega Force retoma la saga que asentó las bases de un género, caracterizado por combates multitudinarios en los que el jugador enfrenta a cientos de enemigos en grandes campos de batalla. Tu solo contra miles, con acción desmedida y con una sensación de poder absoluto sin igual. Una combinación más adictiva que la heroína y que parecía que ya estaba definida por completo.
Sin embargo, ahora llega la décima entrega -pese a que realmente es una vuelta a los orígenes, de ahí el nombre del videojuego- y nos muestra que aún hay mucho camino de mejora en el género. A diferencia de sus predecesores, ‘Dynasty Warriors: Origins’ introduce un enfoque más narrativo, centrándose en un solo protagonista, un héroe sin nombre, que se verá salpicado por los turbulentos últimos años de la dinastía Han.

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