El anunciado fin de las contraseñas choca con los hábitos de los usuarios
El anunciado fin de las contraseñas digitales, un sistema de conexión considerado poco fiable por expertos y grandes tecnológicas, choca con la dificultad de los usuarios para adaptarse a nuevos sistemas.
«La era de las contraseñas está llegando a su fin», escribieron en diciembre en su blog dos responsables de Microsoft, que al igual que el resto de grandes tecnológicas promueven sistemas más seguros, como las huellas dactilares, el reconocimiento facial o el sistema de las llamadas «llaves de acceso«.
El gigante estadounidense quiere soluciones «más seguras» y lleva años preparándose.
Desde mayo, las cuentas de nuevos usuarios funcionan por defecto con sistemas de conexión más sofisticados que las contraseñas tradicionales.
En Francia, la agencia tributaria ha reforzado su política de seguridad informática, obligando a los usuarios a validar su conexión con un código que reciben por correo electrónico, además de la contraseña.
«Las contraseñas suelen ser débiles y reutilizadas«, explica a AFP Benoît Grünemwald, experto en ciberseguridad de la compañía Eset, y recuerda que los hackers pueden descifrar en minutos o incluso en segundos aquellas que tienen menos de ocho caracteres.
Además son un objetivo frecuente de las filtraciones de datos, «cuando están mal almacenadas por quienes se supone que deben protegerlas y guardarlas», apunta Grünemwald.
