Imperio Roblox: cómo un juego para niños ha roto la máquina del dinero
Los juegos móviles han sido uno de los grandes fenómenos digitales de los últimos años. Máquinas de hacer dinero con propuestas simpáticas para momentos puntuales que, con el tiempo, se han hecho más complejas. A los «Candy Crush», «Angry Birds» y «Plants and Zombies» le siguieron «Pokemon Go», «Fortnite» y, ahora, «Roblox». Un particular divertimento digital que permite a sus usuarios, generalmente niños y adolescentes, crear sus propios niveles.
Es un videojuego multijugador online en donde los usuarios pueden crear sus propios mundos virtuales e interactuar con otros usuarios. Su fórmula ha marcado un cambio generacional en la industria del ocio electrónico. A diferencia de otros servicios de entretenimiento, la dinámica es disfrutar de las creaciones de otros usuarios o, los más atrevidos, diseñar los suyos propios.
No hay dos partidas iguales. Todo gira en torno al género «sandbox», un mundo abierto donde los personajes pueden realizar distintas actividades como enfrentarse contra otros o conducir vehículos. El lucrativo negocio ha tenido un gran impacto en las cuentas de la empresa, que lanzó el proyecto en 2006 para Windows pero no ha sido hasta hace dos años cuando ha hecho explosión. La plataforma registró en septiembre más de 2.000 millones de dólares, según estimaciones de la consultora SensorTower.
Roblox se lanzó oficialmente en la App Store hace ocho años pero, a lo largo del tiempo, ha aumentado sin freno su base de jugadores (y sus ingresos) hasta convertirse en uno de los juegos móviles más grandes del mundo. El gasto en dispositivos móviles, según las estimaciones de los analistas, se aceleró este año. Lo paradójico es que se necesitaron siete meses para acumular sus primeros 500 millones de dólares, pero en mayo cruzó el umbral de los 1.500 millones de dólares. Añadiendo, en solo cuatro meses, otros 500 millones de dólares. El título, por tanto, tardó un año en generar 1.000 millones de dólares en ingresos brutos solo en dispositivos móviles. Su fuerte aumento ha coincidido con la pandemia global de Covid-19 y las medidas de bloqueo.
