Las remotas lomas de Ocoa se enfrentan al espejo del narcocultivo
A simple vista, las lomas que rodean el distrito municipal de El Pinar, en San José de Ocoa, proyectan la imagen habitual de una comunidad agrícola. Cultivos de cebolla, lechuga, tomate y otros cubren las parcelas trabajadas por decenas de agricultores que dependen de la tierra para subsistir.
Cuesta imaginar que detrás de ese paisaje, en las montañas de la provincia, las autoridades antinarcóticos localizaron más de 18,000 plantas de marihuana, en lo que ha sido descrito como la mayor plantación decomisada en la historia reciente del país.
El hallazgo evidenció que, en estas lomas remotas, el aislamiento, la geografía agreste y la escasa vigilancia también pueden convertirse en terreno fértil para actividades ilícitas.
Penetrar hasta el epicentro del decomiso, cercano al sector de La Cueva en El Pinar, implica una travesía de varias horas lejos del pueblo. En el trayecto, se atraviesa por algunas localidades como El Cercado, Arroyo Hondo, La Sabana y La Cueva, donde la civilización parece diluirse.
Son caminos pedregosos, estrechos y hostiles que, por momentos, se reducen a senderos de tierra seca que serpentean entre parcelas y barrancos.
Ese entorno ayuda a explicar por qué el operativo de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) sorprendió a buena parte de los residentes, quienes suelen estar sumergidos en la producción de sus cultivos.
