Las potencias europeas se unen para hacer frente a Trump en la cumbre de la OTAN
«Se trata de nuestra seguridad en tiempos muy peligrosos», resumió este miércoles el canciller alemán, Friedrich Merz, antes de comenzar la cena en Berlín con los jefes de gobierno de Francia, el Reino Unido, Italia y Polonia. Merz adelantó que hablaría con sus invitados «de la relación trasatlántica y de reforzarnos como europeos unidos».
El denominado E5 fijó en esta cena las posiciones del pilar europeo de la OTAN de cara a la cumbre de la Alianza en Ankara. Como denominador común de los presentes señaló Merz que «todos estamos comprometidos con el 3,5% del PIB para la defensa». Además, destacó una mayor cooperación de la industria armamentística en materia de «defensa antiaérea, armas de larga distancia e inteligencia artificial».
Dado que Trump está enfadado con los europeos, por no haberle seguido en la guerra contra Irán, y para evitar cualquier imprevisible reacción de descontento del presidente estadounidense en Ankara, durante las conversaciones establecieron las bases de una posible misión internacional europea para garantizar el tráfico en el estrecho de Ormuz, tras el alto el fuego, y la rápida sustitución de las tropas y armamento estadounidenses que Trump se dispone a retirar de Europa.
En la terraza de la cancillería, donde se servía el aperitivo, los jefes de gobierno de Italia y Polonia, Giorgia Meloni y Donald Tusk, hablaron largamente entre ellos, mientras Merz y Macron departían por su parte a unos veinte metros. Su presencia en la reunión era la respuesta a las protestas de Varsovia y Roma por no haber sido invitadas al E3 con Zelenski, hace dos semanas. «Ninguna decisión que se tome sin Polonia será vinculante», advirtió entonces el primer ministro polaco.
«Nuestros vecinos europeos deben sentirse más tranquilos con una Alemania más fuerte», sugirió Merz la intención de Berlín de solventar cualquier suspicacia sobre el acelerado proceso de rearme alemán, al que desea que se sume este núcleo duro recién constituido, a modo de avanzadilla europea. Es la primera vez que los cinco países europeos con mayor gasto en armamento se reúnen en este formato, convocados para una «reunión de crisis». La intención alemana es promover un grupo de influencia europea en el seno de la OTAN.
«Estamos en estrecho y constante contacto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que está hoy en Washington y con quien coordinamos nuestro trabajo», añadió el canciller alemán, decidido a comprometer dragaminas y buques de guerra para garantizar mayor seguridad en el estrecho de Ormuz y aplacar así el descontento de Trump. También estaba deseoso de discutir con sus cuatro invitados quién, entre los europeos, debe representar los intereses comunitarios en caso de negociaciones con Putin.
