¿Por qué bostezamos cuando alguien más bosteza?
Con frecuencia tropezamos con gestos que parecen tener vida propia. Basta con ver a otra persona bostezar para sentir que la mandíbula se abre, los ojos se entrecierran y un bostezo, aparentemente inevitable, aparece. Incluso leer o pensar en un bostezo puede desencadenar el mismo efecto. Es el llamado «bostezo contagioso«, un fenómeno involuntario que la ciencia lleva años intentando explicar.
Causas del bostezo contagioso
Bostezar es una conducta universal. Las personas pueden hacerlo varias veces al día y suele aparecer asociada con el sueño, el cansancio, el aburrimiento o los cambios en los niveles de alerta.
Pero el bostezo no parece limitarse a una función relacionada con el descanso. Cuando el bostezo de otra persona provoca el nuestro, entra en juego un componente social.
Una de las hipótesis más estudiadas sostiene que el fenómeno está relacionado con mecanismos cerebrales de imitación y percepción de las acciones ajenas. Estudios de neuroimagen han encontrado actividad en regiones vinculadas con el procesamiento de uno mismo, la interpretación de los estados mentales de otras personas y, potencialmente, la llamada red de neuronas espejo.
También existe una relación interesante con la cercanía social. Investigaciones realizadas con seres humanos han encontrado que el contagio del bostezo puede ser mayor entre familiares y amigos que entre conocidos o desconocidos. Esto ha llevado a pensar que el fenómeno podría estar relacionado con la conexión emocional entre las personas.
