La prevención del cáncer de mama entra en una nueva etapa: genética, IA y quimioprevención
Durante décadas, las campañas de prevención del cáncer de mama han promovido la detección temprana, las mamografías periódicas y la autoexploración como herramientas fundamentales para identificar la enfermedad a tiempo.
Ahora, el abordaje médico avanza hacia un modelo que busca anticiparse todavía más al desarrollo del tumor mediante la estratificación genética y molecular del riesgo, la quimioprevención y herramientas predictivas basadas en inteligencia artificial.
«El cáncer de mama está dejando de entenderse como un evento que simplemente debemos detectar, para comenzar a comprenderlo como una trayectoria de riesgo que podemos modelar, vigilar y, cuando sea posible, interrumpir antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente», afirmó la doctora Lourdes Marmolejos, radiooncóloga y especialista del Centro de Radioterapia Integral Radonic.
- La especialista aclaró que este cambio de enfoque no significa eliminar la mamografía ni el diagnóstico precoz, que continúan siendo imprescindibles, sino incorporarlos como una capa dentro de una estrategia que comienza mucho antes, a partir del análisis de la genética, la biología del tejido mamario y herramientas capaces de estimar el riesgo individual.
- Marmolejos explicó que existen modelos de riesgo que integran antecedentes familiares, densidad mamográfica, factores reproductivos y puntuaciones de riesgo genómico, entre ellos los modelos de Gail, Tyrer-Cuzick y Boadicea.
Estas herramientas permiten estimar el riesgo acumulado de una mujer a lo largo de su vida y avanzar desde una clasificación general de pacientes como de «bajo» o «alto» riesgo hacia una valoración individualizada.
