65 aniversario: ¡Héroes del 30 de Mayo al Panteón Nacional¡
Por JUAN LÓPEZ
Los dominicanos disfrutamos de un “Estado social y democrático de derecho” (Art. 7 de la Constitución) como resultados de luchas, sacrificios y, en gran parte, por el ajusticiamiento del déspota Rafael L. Trujillo Molina, gracias a la determinación de los “Héroes del 30 de Mayo de 1961”, cuya valiente acción finiquitó la cruenta dictadura que, durante 31 años, anuló las libertades, la democracia y acogotó al pueblo mediante represiones, cárceles, exilios, dolor y muerte.
Los bizarros autores directos del ajusticiamiento del tirano fueron los dominicanos Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió y Manuel (Tunti) Cáceres que, no obstante conocedores del poder omnímodo del sátrapa y sus acólitos, se dispusieron a sacrificar sus patrimonios, sus vidas y sus familias, para convertirse en nuestros “Héroes del 30 de Mayo”.
Cuando escudriñamos con objetividad la “Era de Trujillo” durante esos 31 pesarosos años, observaremos que, durante ese largo período (1930-1961), en la República Dominicana (RD) reinó “La Era” del terror, de espeluznantes persecuciones políticas, de torturas, de muertes, de robos, de exilios, groseras violaciones de los derechos humanos y absoluta ausencia de libertades. ¡No hubo familia que, directa o indirectamente, no padeciera el azote de esa cruel e inhumana tiranía!
Algunas personas desorientadas, al cuestionar acontecimientos socio-políticos o económicos que evidencian anarquías, libertinajes o debilidades por partes de las autoridades post-dictadura, acuden a las manidas y absurdas frases: “aquí hace falta un Trujillo” o “esas cosas no pasaban cuando Trujillo”. ¡Falso de total falsedad!
Esas expresiones que reflejan negativas y falsas añoranzas también revelan ignorancia y la falencia en la enseñanza de la historia dominicana, lo cual, urge corregir en nuestro sistema educativo a los fines de que, ni por asomo, ¡nunca jamás pueda surgir en la RD otro Trujillo!
Ahora bien, si somos conscientes de la importante contribución del tiranicidio del 30 de mayo al actual estado de derechos y libertades que disfrutamos y lo valoramos como uno de los actos históricos más significativos en procura de la redención de la más sanguinaria y asfixiante dictadura que registra nuestra historia; entonces comprenderemos como justos y pertinentes el decreto No. 335-21 del 23 de mayo de 2021, del presidente Abinader declarando el 30 de mayo “Día de la Libertad”, y la Ley No. 2025 de 1962 del Consejo de Estado que declaró el 30 de mayo “Día de Fiesta Nacional”.
Esas dos prudentes y oportunas decisiones de Estado, ahora más que nunca, a propósito de la conmemoración del 65 aniversario del ajusticiamiento del tirano Trujillo, en tanto gesta de auténtico patriotismo, deben ser complementadas, con la merecida decisión de llevar al Panteón Nacional los restos de los Héroes del 30 de Mayo.
En esta reflexión reivindicamos la juiciosa propuesta que están haciendo varias instituciones de la sociedad civil y reconocidos historiadores para que, como justo reconocimiento a la osadía, sacrificios y aportes a favor de la democracia, la justicia, respeto a las libertades y derechos humanos que disfrutamos en la RD, los restos de los “Héroes del 30 de Mayo” que hoy están dispersos sean llevados al Panteón Nacional. ¡Real y justicieramente, se lo merecen!
30 de mayo de 2026.
