Los republicanos cierran filas con Trump a pesar de su imputación
La respuesta de Donald Trump ante su imputación, siendo el primer expresidente en la historia de Estados Unidos acusado de un delito (en este caso, 37 cargos por sustracción de información clasificada), ha sido presentarse como víctima y atacar al FBI, a la fiscalía y al Departamento de Justicia por procesarlo a él y no a Hunter Biden, hijo del presidente Joe Biden, quien está bajo investigación por evasión de impuestos y falsedad en la compra de un arma.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, respaldadas por pruebas presentadas por la fiscalía que incluyen fotografías de cajas con información clasificada esparcida en cuartos de baño, vestidores, sótanos y trasteros, la mayoría del Partido Republicano está cerrando filas, consciente de que Trump sigue reteniendo el apoyo mayoritario de las bases que votan en las primarias.
Trump ha demostrado una resistencia descomunal frente a todos los escándalos a los que se ha enfrentado. Ni las grabaciones en las que se jactaba de agarrar a las mujeres por sus partes, ni las presiones a Ucrania para obtener información escandalosa sobre la familia Biden en ese país, ni las revelaciones sobre posibles fraudes fiscales para evadir impuestos, ni las acusaciones de incitación al asalto al Capitolio, ni la reciente condena por agresión sexual y difamación a una escritora lo han hundido en las encuestas de las primarias, aunque haya perdido el voto popular en dos elecciones generales y en el último conteo del colegio electoral.
Ahora, frente a las acusaciones más graves, sus asesores afirman que el objetivo es movilizar a las bases, algo arriesgado dado que una multitud a la que Trump invitó a un discurso frente a la Casa Blanca el 6 de enero de 2021 para protestar contra un supuesto fraude electoral acabó asaltando el Capitolio. En su red social Truth Social, Trump dijo «nos vemos el martes». Ese es el día en que el expresidente debe comparecer en un juzgado de Miami para responder inicialmente a los 37 cargos.
Una de sus defensoras más enardecidas, la republicana Kari Lake, quien perdió las últimas elecciones a gobernadora en Arizona, dijo el viernes que la «persecución» a Trump podría provocar «violencia». Lake añadió que se desplazará a Miami para «apoyar» a Trump el martes.
«Si quieren llegar al presidente Trump, tendrán que pasar por encima de mí y de otros 75 millones de estadounidenses como yo», dijo Lake, refiriéndose al número de votos obtenidos por el expresidente en las elecciones de 2020. Hizo ese discurso ante un congreso del Partido Republicano en Georgia, antes de que hablara en ese mismo foro el propio Trump.
