Los ultraortodoxos, el contrapunto judío al voto crucial de los árabes en las elecciones de Israel
En las elecciones celebradas este martes en Israel, ha sido crucial el voto de la minoría árabe, un 20% de la población compuesto en su mayoría por palestinos pero también por beduinos. En votos, esa proporción se traduce en entre 16 y 18 escaños de la Knéset (Parlamento) en las proyecciones del escrutinio. Debido a su oposición al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien también rechaza sus votos, las formaciones árabes podrían inclinar la balanza hacia un cambio de gobierno liderado por el partido Yashar y su candidato Gadi Eisenkot.
Pero, en el extremo opuesto del arco político y religioso de Israel, se encuentra otra comunidad que ejerce como contrapunto. Son los judíos ultraortodoxos, que representan entre el 12 y 15% de la población (1,28 millones de personas). Este grupo, cuya vida gira en torno al estudio del libro sagrado del judaísmo, la Torá, suele votar a la derecha y se erige como un balón de oxígeno para Netanyahu y su partido Likud, ya que en su coalición de gobierno figuran formaciones ultraortodoxas como Shas y Judaísmo Unido de la Torá (JUT). Su influencia es tal que, en los anteriores comicios, obtuvieron representación parlamentaria y han formado parte del Gobierno actual durante los cuatro últimos años.
