Vivir con ruido, un problema de salud a menudo ignorado
Tim Mulligan se ha mudado al centro de Manhattan para no depender del vetusto y ruidoso metro de Nueva York, que amenaza a los usuarios que lo utilizan a diario con hacerles perder capacidad auditiva.
«Incluso con auriculares con el máximo volumen no puedes oír nada durante todo el trayecto», dice este exmarino de 43 años que sufre trastorno por estrés postraumático (PTSD).
En su casa, no lejos del punto cero del turismo en la Gran Manzana, Times Square, ha cubierto la ventana de su dormitorio con espuma acústica y cortinas dobles, y usa tapones para dormir. En la calle lleva auriculares con cancelación de ruido y recurre a bicicletas o buses para desplazarse, dice a la AFP.
