Bielorrusia presiona a Alemania con enviar 2.000 migrantes por si les atrincheran en el centro de acogida
Ante el rechazo del Gobierno alemán a hacerse cargo de los 2.000 migrantes que ahora mismo se encuentran en un centro de acogida cercano a la frontera con Polonia, junto a la ciudad de Grodno, y la eficacia de las fuerzas polacas en impedir que atraviesen la frontera, las autoridades bielorrusas empiezan a contemplar la situación como un problema. Temen que los ilegales se atrincheren indefinidamente en el almacén de logística que se habilitó la semana pasada para salvarles del frío y de la falta de alimentos.
Alexéi Begún, jefe del Departamento de Migración del Ministerio del Interior de Bielorrusia, reconoció ayer en declaraciones a la prensa que «las personas que se encuentran actualmente en la frontera entre Bielorrusia y Polonia
–los 2.000 confinados en el centro de acogida- no han solicitado a las autoridades competentes el estatus de refugiado o protección subsidiaria». Según sus palabras, «estos migrantes lo que desean con insistencia es trasladarse a los países de la Unión Europea (…) muchos de ellos tienen familiares en Alemania».
«En el momento actual, representantes de ACNUR –la Agencia de la ONU para los Refugiados- están en Bielorrusia manteniendo reuniones con organismos gubernamentales para desarrollar medidas conjuntas que permitan resolver esta crisis migratoria», aseguró Begún. A su juicio, se trata de «retornar a sus lugares de origen a quienes lo soliciten o, para los que no deseen volver, encontrar un tercer país que quiera acogerles».
‘Corredor humanitario’
El responsable bielorruso subrayó que los migrantes no quieren quedarse en Bielorrusia y, en particular los 2.000 de la frontera que el presidente Alexánder Lukashenko pidió la semana pasada a la canciller germana, Angela Merkel, que los admita a través de un ‘corredor humanitario’, salgan lo antes posible hacia Alemania. Lukashenko propuso antes de hablar con Merkel organizar varios vuelos desde Minsk a Múnich.
Por ahora, la respuesta de Berlín ha sido negativa. De ahí el miedo de la dirección bielorrusa a que la estancia de los migrantes en el país se eternice y que su posible deportación conlleve desórdenes y expulsiones forzadas. La portavoz de la Presidencia bielorrusa, Natalia Eismont, afirmó el pasado jueves que en el país hay unos 7.000 migrantes procedentes de Siria, Irak, Afganistán y Libia de los que 5.000 irán siendo repatriados a sus países de origen.
