21 de enero de 2026

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Los adolescentes australianos han despertado este miércoles sin poder echar un vistazo en sus redes sociales. Una ley pionera que veta el acceso de menores de 16 años a una decena de plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat ha entrado en vigor esta mañana, entre el orgullo del Gobierno laborista, la alegría de muchos padres y el desagrado de algunos jóvenes que ya buscan trampas para la nueva regla.

“Este es uno de los mayores cambios sociales y culturales que nuestra nación ha enfrentado. Es una reforma profunda, que resonará en todo el mundo y no solo asistirá a esta generación, sino a las venideras”, ha dicho en Sídney el primer ministro, Anthony Albanese, rodeado de su gabinete y algunos activistas que trabajaron durante un año para dar forma al proyecto de ley aprobado en noviembre del año pasado.

La ley prevé multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos (unos 30 millones de euros) para las plataformas enlistadas —por ahora son Instagram, Facebook, Threads, X, TikTok, Reddit, Snapchat, Threads, Reddit, Kick, Twitch y YouTube— si no toman “pasos razonables” para verificar la edad de sus usuarios y suspender las cuentas de los menores de 16 años. “No será perfecta, pero creo que el éxito es que ya esté sucediendo”, ha admitido Albanese. “Es importante plantarle cara a las grandes tecnológicas y decir que las empresas de redes sociales tienen una responsabilidad social”.

A su lado, una niña de 12 años, Flossie, ha asegurado que el veto le parece “atrevido y valiente”: “Cada me gusta, cada notificación, cada video corto, libera dopamina y mantiene nuestros cerebros enganchados, incluso si no nos hacen más felices ni saludables. Los jóvenes merecemos algo mejor. Merecemos la oportunidad de descubrir quiénes somos sin algoritmos que nos digan qué nos gusta, qué pensar y cómo sentir”.

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