28 de octubre de 2026

Cómo era ir de copas en Pompeya (y por qué los ricos no salían a comer)

No es ningún secreto que los antiguos romanos disfrutaban de sus banquetes.

Es fácil imaginárselos voluptuosamente recostados en divanes, vestidos con sencillas pero elegantes togas, en lujosos salones o jardines, mientras les sirven toda clase de delicias.

Manjares extravagantes como loros, pavos reales, avestruces o flamencos, así como faisán, mariscos, venado o jabalí, y los eternos favoritos: higos carnosos.

Con un imperio que llegó a extenderse desde Gran Bretaña hasta Bagdad, y un fino sentido del placer, las exquisiteces venían de todas partes, así como los condimentos para aliñarlas: pimienta y azúcar de India, comino de Etiopía, zumaque de Siria…

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