Drones comerciales armados con granadas obsoletas: los ‘apaños’ tecnológicos de Ucrania para frenar a Putin
Sin tecnología no somos nada. Y lo mismo vale para la guerra. Desde el inicio de la invasión de Ucrania, del que ya han pasado cerca de dos meses y medio, el país gobernado por Zelenski ha estado pidiendo apoyo económico y militar a países de todo el mundo. Buena parte de esa ayuda ha llegado en forma de drones. Algunos, incluso, de uso comercial. Donados por la propia población ucraniana y mucho más fáciles de manejar que los que están destinados, directamente, a la guerra.
Como explica a ABC el analista de defensa Jesús Manuel Pérez Triana, el empleo de este tipo de tecnología en el campo de batalla no es novedoso; simplemente, el uso ha ido creciendo con el paso de los años y, ahora, en medio de un conflicto que despierta especial interés ha ganado notoriedad.
«La idea de sensores que sobrevuelan el campo de batalla recopilando información no es nueva. En los últimos años ha sido aplicada con más o menos fortuna por el Estado Islámico o durante la guerra del Alto Karabaj librada entre Azerbaiyán y Armenia en 2020. Ese mismo año vimos el gran salto de la tecnología en manos de Turquía, en concreto en la ofensiva de Idlib durante la guerra de Siria. Estas dos últimas fueron las primeras campañas de la historia en las que los drones ocuparon el papel protagonista de las operaciones aéreas», dice el analista.
Reconocimiento, ataque y documentación
Efectivamente, durante el conflicto tanto Rusia como Ucrania han utilizado drones de forma constante. «Fundamentalmente, se está dedicando su uso a la realización de labores de reconocimiento, en concreto, localización de blancos para la artillería. El otro, el de ataque. En los que encontramos, por un lado, a los drones armados, en el caso de Ucrania entre ellos se encuentran los TB2 turcos», señala Pérez Triana. Incluso se han compartido numerosos vídeos realizados por drones en los que, aparentemente, se puede ver a militares rusos abriendo fuego contra civiles desarmados, como comparte el canal público alemán ‘ ZDF‘.
