Duras críticas contra Scholz por dinamitar el capital político de Merkel
La diplomacia alemana ya hizo una jugada parecida a principios de siglo, el 31 de enero de 2002. Bush escribió en sus memorias que Gerhard Schröder le prometió esa noche en Washington el apoyo militar para la guerra de Irak que después le negó públicamente, llegado el momento, para no enfrentarse a Moscú. Pero esta vez Biden no mantuvo el secreto y dejó en evidencia la intención alemana de nadar entre dos aguas, declarando abiertamente durante la visita de Olaf Scholz a la Casa Blanca que «si Rusia invade, y eso significa tanques y tropas cruzando la frontera de Ucrania, ya no habrá un Nord Stream 2, le pondremos fin».
Scholz, que no ha mantenido esa posición en público, se mantuvo en silencio, se limitó a mencionar un «catálogo de posibles sanciones» y evitó hablar del gasoducto ruso-alemán.
Pero no había terminado la rueda de prensa cuando en Berlín se escuchaban ya duras críticas por permitir que EE.UU. disponga de decisiones soberanas alemanas que, además, ponen en peligro la seguridad energética del país. «Biden afirma que cerrará la línea de gas, como si Alemania fuera solo un subcontratista», escribe Nikolas Busse, jefe de Política Exterior de ‘Frankfurter Allgemiene’.
El líder de la oposición alemana, el cristianodemócrata Friedrich Merz, ha calificado la visita de Scholz a Washington como «un sonoro fracaso» y ha lamentado que «las fisuras en la relación atlántica vuelven a ser visibles». Cree que Scholz ha viajado a Washington «demasiado tarde» y atribuye ese retraso a que el canciller «no cuenta con una posición consistente de su partido, lo que de cara a EE.UU. ofrece una imagen de debilidad y confusión que está siendo aprovechada».
Dentro de la ‘coalición semáforo’, la presidenta de la Comisión de Defensa del Bundestag, la liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, presiona a Scholz: «En vista de lo que Putin está haciendo en la frontera oriental de Ucrania, Nord Stream no se puede lanzar y debe decirlo en público». También por parte de los Verdes, el experto en Defensa, Omid Nouripour, ha declarado que «en el momento en que haya una agresión rusa, hay gran claridad sobre que el gasoducto no operará». Pero en casa de Scholz, el Partido Socialdemócrata, las principales figuras insisten en desligar Nord Stream 2 de las sanciones. Desde el líder del grupo parlamentario, Rolf Mützenich, hasta el secretario general, Kevin Kühnert, pasando por la ministra de Defensa, Christina Lambrecht, que declaró que «Nord Stream 2 no será arrastrado a este conflicto».
