El Consejo informal de la UE estudia una defensa conjunta sin dejar de lado a la OTAN
La UE quiere probar sus posibilidades de defensa común. La Comisión Europea ha puesto en marcha su ambicioso programa de financiación del rearme de los distintos países con más de 150.000 millones de euros, pero eso no sirve para describir cómo deberían actuar unos y otros en caso de un ataque.
En marzo, proyectiles lanzados desde el Líbano por el grupo terrorista proiraní Hizbolá alcanzaron la isla de Chipre, por lo que su presidente, Níkos Christodoulídis, sugirió la necesidad de que la Unión Europea tuviera un debate sobre el artículo 42.7, en el que se define la obligación de todos los países miembros de ayudar al que fuera atacado. El presidente del Consejo, António Costa, decidió entonces incluir este delicado asunto en las discusiones de la reunión informal que se celebra este jueves por la noche y este viernes en Nicosia.
La gran mayoría de los países miembros de la UE lo son también de la OTAN, por lo que hasta ahora estaba claro que, en caso de necesidad, la Alianza Atlántica sería el mecanismo óptimo para la defensa y la disuasión. Sin embargo, las extemporáneas posiciones del presidente norteamericano Donald Trump sobre Groenlandia suscitaron un debate sobre la necesidad de que la UE tuviera su propio mecanismo de defensa. Es más, el pasado mes de enero, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, llegó a afirmar que la cláusula de asistencia mutua europea debería aplicarse en el caso de Groenlandia, aunque para ello debería reforzarse el mecanismo legal, con la utilización de una estructura de mando militar clara que aún no existe.
