El Gobierno de Lula identifica a los financiadores de los disturbios en Brasilia
La capital de Brasil, Brasilia, vive días trepidantes en todos los frentes, políticos, sociales y artísticos, para recuperarse de los ataques del pasado domingo, cuando bolsonaristas extremistas invadieron y vandalizaron las sedes de los tres poderes, destruyendo gabinetes, muebles, obras de arte y el plenario de la Corte Suprema.
El lunes por la noche, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió con gobernadores y vicegobernadores de las 27 unidades federales del país y con ministros de la Corte Suprema; entre ellos, la presidenta, Rosa Weber. Muy emocionada durante la reunión, Weber prometió restaurar el edificio y el plenario para el 1 de febrero, cuando se retomarán las sesiones.
Cargada de simbolismos, la reunión también sirvió para demostrar la unidad del país y de los principales representantes del Ejecutivo, y acabó con otro gesto de las autoridades, que se cogieron del brazo desde el palacio del Gobierno hasta la Corte Suprema.
