28 de agosto de 2026

El gran reto del flamante número dos español de Zuckerberg: detener la sangría del metaverso

Sheryl Sandberg es historia. Catorce años después de aterrizar en Facebook (empresa, metaverso mediante, conocida ahora como Meta), la encargada de monetizar el tiempo que el usuario pasa enchufado a cualquiera de las ‘apps’ del emporio digital ha cogido la puerta de salida dejando el testigo en manos del español Javier Oliván, que, a partir de ahora, actuará como director de operaciones y segundo al mando, solo por detrás de Zuckerberg.

El oscense, formado como ingeniero en la última mitad de los noventa en la Universidad de Navarra y en negocio en la estadounidense Stanford, será, ahora, el encargado de velar para que e el negocio publicitario, el principal (y, prácticamente, único) sustento de Meta, esté a la altura de los ambiciosos planes de Zuckerberg, especialmente si hablamos de la construcción del metaverso. Ese agujero negro que, al menos, durante el próximo lustro, no reportará más que pérdidas de miles de millones a la compañía.

«Cuando Oliván entró en la empresa, en 2007, Facebook era muy chiquitito, por entonces tendría apenas unos 50 millones de usuarios», explica en conversación con ABC Fernando Checa, profesor de Comunicación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). «De hecho, siempre se ha dicho que fue uno de los impulsores de la compra de WhatsApp por parte de Facebook. Es una persona muy cercana a Mark Zuckerberg desde hace muchos años. Muy buen amigo suyo», prosigue el experto.

En el comunicado compartido por Zuckerberg a raiz de la salida de Sandberg, el primer ejecutivo afirma que el rol de Oliván, con una antigüedad en la empresa próxima a los 15 años, será «más tradicional de director de operaciones». El español, que hasta la fecha operaba como vicepresidente de Expansión e Infraestructura de Meta, tendrá que batallar para intentar que el negocio de la publicidad, en desaceleración durante los últimos trimestres, siga ofreciendo el rendimiento necesario.

«El reto al que se enfrenta es claro: la caída en los ingresos publicitarios de la empresa. Meta lo está acusando mucho. Deberá encontrar nuevas posibilidades publicitarias dentro del ecosistema de la compañía. Él ha trabajado mucho en la interoperabilidad entre los distintos servicios que ofrece Meta, por lo que, desde el punto de vista corporativo, el movimiento tiene mucho sentido», señala Checa.

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