El humo de Elon Musk: las razones por las que podría romper su palabra y no comprar Twitter
Con Elon Musk nunca se sabe. Después de anunciar a finales del mes pasado que había alcanzado un acuerdo para la compra total de Twitter (a cambio de 41.000 millones de euros), el magnate dejaba caer el viernes que la adquisición quedaba paralizada hasta que la plataforma ofreciese «detalles que confirmen el cálculo de que las cuentas ‘spam’ o falsas representan, de hecho, menos del 5% de los usuarios».
Ayer el empresario afirmaba, durante una conferencia tecnológica en la ciudada estadounidense de Miami, que no descartaba conseguir una rebaja en el precio que accedió pagar por el sitio del pajarito. Bastante por encima de su valor real, actualmente fijado en poco más de 37 dólares por acción. De acuerdo con la oferta, él accedió a pagar 54,20 dólares por cada una.
Ideas que no culminan
Esta no es la primera vez que el magnate anuncia que tiene un plan para, poco tiempo después, dejarlo en suspenso o, finalmente, amontonado en la pila de ideas que no culminan. En 2018, dejó caer en un mensaje de Twitter -como casi siempre- que estaba pensando en privatizar Tesla, gracias a lo que consiguió que el valor de la empresa se disparase. Finalmente, la intención quedó en eso. En una simple intención.
