28 de octubre de 2026

El oligarca ruso Chubais, crítico con Putin, muy grave por una rara enfermedad

Anatoly Chubais, 67 años, ex brazo derecho del presidente Putin y famoso oligarca ruso, huido de Moscú después de la invasión de Ucrania, fue hospitalizado en grave condición en un policlínico de Olbia (Cerdeña), el Mater Olbia Hospital, a causa de una enfermedad repentina. Cierto misterio rodea el caso. Diversos medios indican que se trataría de un «síndrome neurológico», aunque el centro hospitalario donde se encuentra internado el expolítico se ha limitado a declarar que el estado del paciente ha mejorado, pero mantiene la máxima confidencialidad sobre el diagnóstico.

Chubais estaba de vacaciones en un lujoso resort de Costa Esmeralda cuando de repente aparecieron los primeros síntomas: «Ya no siento las manos ni los pies. No me puedo mover», le dijo a su esposa. De inmediato fue trasladado al hospital. Hasta entonces, su salud era buena. Al llegar al servicio de urgencias, junto con su esposa, Avdotia Smirnova, explicó a los médicos: «De repente, comencé a tener dificultad para mover las piernas y los brazos«. Los médicos lo ingresaron en la unidad de cuidados intensivos por temor de que los órganos vitales pudieran colapsar. El hospital alertó a la policía, que envió a sus propios técnicos especializados para realizar análisis.

Diversos medios italianos e internacionales, como el diario británico ‘Daily Mail’, lanzaron la hipótesis de que se trata de un caso de envenenamiento. Ksenia Sobchak, famosa presentadora de la televisión rusa y amiga de la familia de Chubais, escribió en Telegram que había hablado con la esposa de Chubais, Avdotia Smirnova, la cual señaló que podría tratarse del «síndrome de Guillain-Barré» (SGB). Los síntomas son debilitamiento de los músculos y pérdida de reflejos. La sospecha de posible envenenamiento se debe a los precedentes conocidos, como los casos del expresidente ucraniano Yushchenko, el exespía Litvinenko, así como el opositor Navalny que superó el envenenamiento pagando el precio de ir a la cárcel. Como es sabido, una de las principales herramientas que utilizan los servicios secretos de Putin para deshacerse de los opositores es el envenenamiento.

 

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