El trumpismo se tienta la ropa ante la imputación del expresidente
La espera tensa al anuncio inminente de una imputación contra Donald Trump coincide con otro procesamiento legal mucho más avanzado: el juicio por sedición a los líderes de los Proud Boys, el grupo violento de extrema derecha que participó en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Mientras EE.UU. tiene la atención puesta en el tribunal criminal de Nueva York, los radicales de los Proud Boys miran a su futuro desde el banquillo de los acusados en un tribunal federal de Washington. Enrique Tarrio —el que fuera líder del grupo— y cuatro de sus lugartenientes se juegan pegarse hasta veinte años entre rejas por asaltar, en nombre de Trump, la sede de la soberanía popular de la democracia más vieja y estable del mundo.
Trump, mientras tanto, sigue siendo la figura con más poder del partido republicano y es candidato -y favorito- a llevarse la nominación para las presidenciales del año que viene. «Es demasiado difícil culpar a Trump», dijo en su alegato inicial el abogado de Tarrio. «Es más fácil culpar a Enrique como cara de los Proud Boys».
