20 de septiembre de 2026

Elecciones en EE.UU.: Elegir el mal menor

Por Juan López

Para las elecciones de los Estados Unidos de América (EE.UU) a efectuarse el 5 de noviembre,  la sociedad se encuentra dividida y los electores están, totalmente,  polarizados entre los que apoyan  las ideas y propuestas de la mutual Donald Trump—JD Vance del Partido Republicano y los que se identifican con la ideología y planteamientos programáticos del binomio Kamala Harris—Tim Walz del Partido Demócrata.

En dichas elecciones también se escogerán 435 miembros de la Cámara de Representantes (diputados), 33 senadores y  varios gobernadores y alcaldes.

Al igual que Terencio, “soy hombre, nada humano me es ajeno”, por lo cual reflexionamos ante tan  importantes y competitivos comicios y las propuestas de gobierno que están presentando los candidatos republicanos y  demócratas.

Obviamente, nuestra reflexión se fundamenta en los mejores intereses y conveniencias de los pueblos latinoamericanos y,  muy en especial,  en las “históricas vinculaciones y acontecimientos políticos, diplomáticos y comerciales   existentes entre EE.UU y Rep.  Dominicana”;  en base a lo cual nos identificamos con la oportuna exhortación del papa Francisco: “Que los norteamericanos elijan el mal menor”, por las siguientes consideraciones:

No obstante que, en estos comicios se repite la tradicional confrontación del bipartidismo que ostentan republicanos y demócratas, en ellos existen tres importantes coincidencias estratégicas:

1.- Sus ejecutorias como gobiernos estarán destinadas a favorecer, principalmente,  los intereses  norteamericanos, basados en la famosa Doctrina Monroe que están implementando desde 1823: “América para los (norte) americanos”.

2- Los dos posibles próximos presidentes tienen como fundamento esencial una geopolítica cuyos mecanismos y procedimientos los utilizarán para  imponer, a cualquier costo,  sus objetivos internacionales, políticos y económicos en función de sus intereses mundiales,  para lo cual no tienen límites en el uso de sus potentes recursos económicos y militares.

3- Los representantes de ambos partidos, en el ejercicio gubernamental, tienen el mismo comportamiento como primera potencia mundial. No admiten límites para el uso de los procedimientos políticos, chantajes, injerencistas y ocupaciones militares  contra otros países, de lo cual la Rep. Dominicana  ha sido víctima en varias ocasiones y diferentes formatos.

En el caso específico del candidato republicano, Donald Trump, consideramos que su estilo político agresivo, conflictivo y sectario promueve el odio y resentimientos. Cualquieriza a sus adversarios, es un exponente de expresiones y acciones radicalmente xenofóbicas  y denigrantes contra los inmigrantes. También exhibe un liderazgo político excéntrico y prepotente que valoramos como un ejemplo negativo para nuestras prácticas políticas, el sistema democrático y futuras generaciones.

Mientras que la candidata demócrata, Kamala Harris, reivindica las políticas progresivas haciendo énfasis en el propósito de imponer a nivel mundial su ideología de género, en particular la promoción de las conductas extravagantes  y exhibicionistas de las personas y cultura LGTBQX. También reivindica las políticas intervencionistas que afectan los principios de autodeterminación, libre albedrío y soberanía de los pueblos, lo cual es una peligrosa amenaza para la paz mundial.

No obstante lo anterior, consideramos que resultará alentador e histórico el triunfo electoral de Kamala Harris por sus condiciones de ser mujer,  negra y de comportamientos personales respetuosos y decentes.

Ante  estas evidentes situaciones, nuestros razonamientos políticos con respecto a los dos principales candidatos presidenciales para las próximas elecciones en EE.UU. es la preferencia por el mal menor.

Con las positivas expectativas para nuestros pueblos, nos limitamos a esperar que los electores norteamericanos acudan a votar pacíficamente  y se respeten sus resultados. Quien resulte triunfador pueda implementar un ejercicio gubernamental exitoso, fortaleciendo la democracia, institucionalidad y económicamente beneficie al pueblo norteamericano. También que sea capaz de implementar una política internacional de buena vecindad para América Latina y que contribuya con la materialización de la tan necesitada paz mundial. ¡Son nuestros sinceros deseos!

22 de septiembre de 2024.

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