28 de octubre de 2026

«En Zaporiyia estamos preparados para resistir la situación más crítica y difícil»

Al sureste de Ucrania, sobre el río Dniéper, la ciudad de Zaporiyia resiste a los ataques rusos, que por tierra y aire intentan acabar con un enclave estratégico. A unos 12 kilómetros de aquí, los soldados del Ejército ucraniano la defienden con ferocidad. Son la fortaleza que contiene a los rusos en una batalla que permanece estancada. De ahí que desde el pasado otoño los bombardeos sobre Zaporiyia –importante sobre todo por su central hidroeléctrica- se hayan intensificado.

En Zaporiyia la gente se ha acostumbrado a vivir en alerta permanente. Casi todos los días suena alguna alarma que les invita a refugiarse en un búnker, pero continúan con su vida con total normalidad. «No podemos estar parados ni escondidos. El Ejército se está jugando la vida por nosotros muy cerca de aquí y tenemos que ayudar en lo que podamos. Debemos continuar y defender nuestra ciudad y nuestro país», cuenta Lina a ABC, mientras muestra a este periódico las consecuencias de uno de los bombardeos que sufrió la ciudad el pasado octubre. En mitad de una de las calles del centro, señala con el dedo el hueco vacío entre dos edificios. «Ahí vivían familias con niños. Murieron 42 personas. Estaban durmiendo en mitad de la noche cuando un misil impactó contra ellos», dice Lina, todavía muy afectada.

A sus 24 años, Lina trabaja para el Ayuntamiento de Zaporiyia. Coordina el programa para los más de 300.00 refugiados que se encuentran en la ciudad; que incluye la logística de sus residencias y las actividades voluntarias, que funcionan como una especie de resistencia en la que quien quiera puede ayudar al Ejército tejiendo redes con tela de camuflaje y confeccionando a mano cartucheras, gorros, fundas de esterillas y sacos de dormir, o mochilas que los soldados utilizan en el frente.

 

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