29 de octubre de 2026

Esposas del batallón Azov se reúnen con el Papa: «Espero que nos ayude a salvarles la vida»

Las esposas de los combatientes escondidos en los pasadizos de la acería Azovstal, en Mariúpol, han viajado al Vaticano para pedir al Papa gestos que puedan salvarle la vida a sus maridos. «Esperamos que este encuentro nos dé la oportunidad de salvar sus vidas», han explicado Katarina, de 27 años y Yulya, de 29, que han solicitado una intervención internacional para evacuarlos.

Las dos esposas fueron invitadas a participar en la audiencia general del Papa y han conversado con él unos minutos. Lo cuentan muy serias, con lágrimas en los ojos. Piensan en sus maridos, Arseni y Denis tienen 29 y 30 años, que pertenecen al Regimiento Azov, y que están «esperando» bajo las bombas en Azovstal.

Francisco, que recibía a todos los invitados sentado por prescripción médica, se puso en pié ante ellas como gesto de respeto.

«Estamos agradecidos por las acciones del Papa y su delegación. Y nuestros soldados están listos para ser evacuados a un tercer país. Están listos para dejar sus armas en caso de ser evacuados a otro país», aseguran junto a la plaza de San Pedro. «Haremos todo lo posible para ayudarles», prometen.

Han explicado al Papa la situación en la acería. Hablan de unas 700 personas, algunos heridos, algunos con amputaciones y gangrena. No quedan vendas y usan telas sucias para curar a las personas. «Mi marido me escribió hace dos días, pidiéndome que encontrara un artículo sobre cómo sobrevivir sin agua ni comida, si es posible. Esta es su situación. No tienen comida, ni agua, ni medicinas. Cada día mueren uno o dos soldados heridos», dice Yulya. Arseni les dijo anoche que tiene síntomas del Covid19. «Está muy débil, pero no tiene fármacos», explica su mujer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *