La delicada salud de Mohamed VI alienta la grave crisis política y social en Marruecos
Fes (Morocco), 28/01/2021.- A handout photo made available by Maghreb Arabe Press (MAP) showing King Mohammed VI of Morocco receiving a dose of COVID-19 vaccine, marking the launch of the national vaccination campaign against the virus at the Palais Royal in Fes, Morocco, 28 January 2021. (Marruecos) EFE/EPA/Maghreb Arabe Press (MAP) HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
Las supuestas enfermedades del Rey Mohamed VI, el agravamiento de las crisis sociales y económicas, las tensiones del Covid-19, la suspensión de festividades tradicionales, las crisis larvadas en todas las fronteras terrestres y marítimas, la contestación radical recurrente en el Rif, la ligereza del comportamiento real en sus millonarias propiedades francesas, están dejando al descubierto una de las crisis más graves de las últimas décadas, en Marruecos, con muchos flecos para España y Francia.
A mediados del pasado junio, el gabinete personal de Mohamed VI informó que el Rey de Marruecos había contraído el Covid-19 durante un viaje privado a Francia, hospedándose entre su palacio de Betz, en el departamento de Oise, al norte de París, y su suntuoso hotel particular, al pie de la parisina Torre Eiffel. Mohamed VI reapareció públicamente para celebrar la Fiesta ritual del cordero, «procediendo al sacrificio ritual de la tradición impuesta por el Profeta».
Sospechas e incertidumbres
Reaparición que solo confirmó una tormenta de sospechas e incertidumbres. El Rey marroquí concedió más de 900 indultos a presos comunes y políticos. Sin embargo, se vio obligado a suspender, por tercer año consecutivo, las celebraciones de la Fiesta del Trono. El Ministerio de la Casa Real y el Protocolo justificó la suspensión por estas razones oficiales: «En vista de la situación sanitaria debido a la pandemia de Covid-19, se ha decidido aplazar todas las actividades, festividades y ceremonias previstas». Retórica elíptica que oculta completamente los problemas de fondo: el monarca prefiere correr un tupido velo sobre el vigésimo tercer aniversario de su llegada al poder.
Mohamed VI sigue teniendo unos poderes absolutos heredados de la magna tradición de los sultanes de la tradición familiar. Pero está rodeado por una nube de consejeros y familiares que intentan influir, cuando los problemas de salud del monarca se suceden sin explicaciones convincentes, mientras las soterradas luchas palaciegas empañan cualquier decisión. «Marruecos vive su peor crisis desde la subida al trono de Mohamed VI», afirma un observador calificado que prefiere guardar el incógnito, para evitar represalias, agregando: «Todo el mundo sospecha que los problemas de salud del Rey vienen de lejos y son más graves que un mera contaminación del Covid-19».
