La ética ocupa el centro del debate sobre el uso de la IA en el futuro cercano
Desde detectar una enfermedad que los doctores pasaron por alto, avisar a tiempo de las plagas que podrían afectar a los cultivos o anticipar las necesidades de un alumno para que mejore su aprendizaje en el aula, lo cierto es que el uso constante de la inteligencia artificial (IA) la está encaminando a un futuro cercano donde la predicción para la prevención de eventos será clave.
Lo que supone un avance a pasos agigantados a nivel tecnológico también implica riesgos, ante la falta de normas éticas y disposiciones legales que regulen su uso, en medio de una línea cada vez más borrosa entre la producción humana y la artificial.
Este tema ocupó ayer el centro del debate entre analistas y expertos nacionales y extranjeros durante el V Foro Global Casa de Campo, un espacio organizado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), para intercambiar ideas sobre las tendencias más importantes en el ámbito de la tecnología y la innovación.
El patrón actual de la inteligencia artificial se define por una revolución que promete enfrentar los desafíos de la humanidad y generar nuevas oportunidades para fortalecer la productividad, fomentar el crecimiento económico y aumentar los ingresos a nivel mundial», aseguró el exmandatario y presidente de Funglode, Leonel Fernández.
Se preguntó sobre quiénes recaerá la responsabilidad de las consecuencias y efectos de que esta herramienta pronto sustituya a los humanos en tareas tan cotidianas como el manejo de un vehículo, ante la falta de un marco jurídico claro y una normativa ética que guíe sobre su uso responsable.

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