28 de octubre de 2026

La furia de los partidos ultras y populistas contra el Festival de Eurovisión

Populistas de derecha -en el asunto que aquí nos ocupa la izquierda no cuenta-, neonacionalistas, prorrusos, ultraconservadores… En el galimatías de nuevas familias políticas y outsiders antisistema escorados hacia el extremo diestro que ocupan un espacio cada vez mayor en el Parlamento Europeo y en las distintas Asambleas nacionales de los Veintisiete, hay de todo, como en botica. Pero a muchos representantes de estas formaciones, y probablemente también a buena parte de sus simpatizantes, les une algo: su ojeriza por el Festival de Eurovisión.

No se han apagado aún los ecos de la 68ª edición del concurso, la más polémica de la historia, marcada por la divisiva participación de Israel en plena guerra en Gaza, cuando nuevas controversias se ciernen sobre el certamen, ahora con las Repúblicas bálticas como epicentro.

Así, en Letonia su Parlamento acaba de tumbar una moción que reclamaba la retirada del país del concurso. Y en la vecina Lituania la dirección de la radiotelevisión pública nacional ha tenido que salir al paso, igualmente, para denegar la petición promovida, entre otros, por el controvertido eurodiputado Petras Grazulis, para que la nación deje de participar. Ambos casos inspirados en lo que ya ha ocurrido en Hungría, donde el régimen iliberal de Viktor Orban ordenó en 2020 la retirada, o en países de fuera de la UE como Turquía, donde el Gobierno islamista de Erdogan, en plena pendiente autoritaria, hizo lo propio en 2012. A muchos dirigentes y grupos de ideología ultra los valores que destila el Eurofestival les ponen los pelos como escarpias.

En Letonia todo comenzó con la iniciativa de un ciudadano que reunió casi 12.000 firmas en una plataforma versión local de Change.org para reclamar el abandono del país del certamen. El motivo esgrimido por el paisano fue que los participantes «tienden a comportarse de forma obscena» (sic). La Saeima -el órgano unicameral que ostenta el poder legislativo en la República de Letonia- dedicó una sesión a debatir la cuestión. La directora de programación de la televisión pública nacional había explicado previamente la importancia del concurso para la industria musical local, así como el enorme seguimiento y la repercusión de un certamen visto por casi 200 millones de personas en todo el mundo.

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