30 de octubre de 2026

La Inteligencia de EE.UU. revela que los asesores militares han engañado a Putin y alerta de tensiones internas

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha recibido información engañosa o incompleta sobre la marcha de la invasión de Ucrania que le han proporcionado una visión excesivamente optimista o parcial sobre el desempeño del Ejército ruso en el campo de batalla, según la inteligencia de EE.UU.

El presidente de Rusia emprendió la agresión a Ucrania con varios objetivos: tomar el control de varias de las principales ciudades del país -entre ellas, la capital, Kiev-, derrocar el Gobierno del presidente Volodímir Zelenski e imponer un gobernante títere y forzar la cesión del Donbass, la región del este de Ucrania que está en parte bajo control de separatistas prorrusos. Era lo que Putin llama ‘desnazificar’ y ‘desmilitarizar’ Ucrania.

Se esperaba que la ofensiva del descomunal Ejército ruso consiguiera los objetivos en pocos días.

Pero han pasado cinco semanas, la gran mayoría de las ciudades ucranianas resisten el asedio ruso, el Donbass sigue bajo disputa y Zelenski -convertido en héroe internacional- sigue en el poder. Al contrario, Rusia ha anunciado un repliegue en Kiev y en la cercana Chernígov para centrar sus esfuerzo en el este y el sur del país.

Putin, sin embargo, es ajeno, al menos en parte, a esa realidad. Según esas fuentes de la Inteligencia, que hablaron de forma anónima con varios medios estadounidenses, Putin no sabe, por ejemplo, que Rusia utiliza en el frente a soldados recién reclutados y que hay muchos muertos entre ellos (desde el comienzo de la guerra, hay informaciones sobre el desconocimiento de muchos jóvenes soldados de que iban a la guerra, creían que estaban de maniobras; esa circunstancia ha provocado problemas de moral baja en las tropas rusas). Al presidente también se le ha ocultado la magnitud del impacto de las sanciones económicas de EE.UU. y de sus aliados contra Rusia.

Cortocircuitos de información

Estos análisis de la Inteligencia muestran que hay cortocircuitos en la información que Putin recibe de sus altos cargos y una inclinación de estos por no dar al presidente ruso malas noticias sobre lo que ocurre en el frente. En los últimos meses, la Inteligencia de EE.UU. ya hablaba de un Putin cada vez más aislado -algo acelerado por las restricciones que ha impuesto a causa de la pandemia de covid y que han cerrado todavía más su círculo y dificultado más la comunicación directa con él- y menos favorable a escuchar a altos cargos que no den visiones coincidentes con la suya. Esto, según la inteligencia de EE.UU., ha aumentado la cautela o el miedo entre los altos cargos en sus interacciones con Putin. También ha provocado una creciente tensión entre el presidente y su ministro de Defensa, Sergei Shoigu, que era una de sus manos derechas.

Estas conclusiones de la Inteligencia fueron confirmadas este miércoles por el Pentágono. Su portavoz, John Kirby, aseguró que el Ejército de EE.UU. «está de acuerdo en la conclusión de que Putin no ha sido informado por su ministro de Defensa de todos los detalles durante el último mes».

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