La moda rápida cambia el oficio de sastres y modistas
En un mercado dominado por la ropa de bajo costo, la moda rápida (fast fashion) y las prendas de segunda mano, sastres y modistas han tenido que reinventarse para mantener vivo un oficio que durante décadas se transmitió de generación en generación.
Hoy, para la mayoría de los clientes, acudir a un taller de costura ya no significa mandar a confeccionar una prenda desde cero, sino hacerle ajustes a una pieza comprada: subir un ruedo, cambiar un cierre o entallar un vestido.
Ese fue el caso de Rosa Iris Luciano, quien rompió esa tendencia hace cuatro meses cuando decidió mandar a confeccionar el traje que usaría en su graduación universitaria porque quería vestir algo diferente.
La confección costó 5,000 pesos y tomó alrededor de 20 días. Para ella la experiencia fue satisfactoria por la calidad del trabajo y el cumplimiento del tiempo acordado.
