20 de octubre de 2026

Las reglas de la Guerra Fría ya no se aplican: Rusia externaliza una red de sicarios en territorio de EEUU por 40.000 dólares por objetivo

La Inteligencia rusa ha cruzado una línea roja que durante décadas se consideró infranqueable. Por primera vez en la historia documentada del conflicto encubierto entre Moscú y Occidente, el Departamento de Justicia de EEUU ha desvelado una acusación formal contra una red de los servicios de Inteligencia rusos que planeaba asesinar a disidentes y opositores directamente en suelo estadounidense. No en Londres, no en Salisbury, no en Berlín ni en los países bálticos: en Washington D.C.

El fiscal general Todd Blanche lo anunció ayer en la Rosaleda de la Casa Blanca con una frase que resume el alcance de lo descubierto: estos acusados operaban como parte de «una red de asesinatos global que llegó hasta Estados Unidos», intentando reclutar a ciudadanos americanos y extranjeros «para llevar a cabo ejecuciones por encargo del Kremlin».

Lo que el FBI ha desarticulado durante estos últimos meses no es una operación de inteligencia clásica con agentes entrenados por Rusia y pasaportes falsos. Es algo más inquietante: una red descentralizada que subcontrata asesinatos políticos como si fueran servicios comerciales, con precios fijados, reclutas locales y cadenas de intermediarios diseñadas para mantener a Moscú lo más lejos posible de la escena del crimen. Es, a una escala aún más preocupante, lo que ya hace el Kremlin en Europa con su campaña de sabotajes híbridos.

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