Los spikes de Joshua Báez van al Salón de la Fama, aunque no eran suyos
El béisbol suele regalar guiones inverosímiles, pero lo vivido por el dominicano Joshua Báez en Wrigley Field supera la ficción. El joven jardinero de los Cardenales de San Luis no solo firmó el debut más deslumbrante en la historia de las Grandes Ligas al conectar tres jonrones en su primer partido, sino que lo hizo vistiendo calzado prestado.
Esas mismas zapatillas ahora tienen un destino sagrado: el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.
La historia comenzó el sábado en el vestidor visitante. Báez, el tercer mejor prospecto de la organización, llegó a su esperado estreno en Las Mayores con unos tacos sucios y guantes blancos. Al notarlo, su compañero Bryan Torres intervino de inmediato bajo una premisa clara: «Si te ves bien, te sientes bien, juegas bien». La urgencia por conseguir una vestimenta roja a la altura de la ocasión desató la búsqueda de unos tacos talla 12.
Torres encontró un par impoluto en el casillero del prospecto Blaze Jordan. Entre un cinturón rojo cedido por los preparadores físicos y guantes prestados por el infielder dominicano José Fermín, armaron el uniforme del debutante. Cuando Jordan se enteró del préstamo improvisado, no dudó en regalarle el calzado a Báez.
