Mahsa Amini, nuevo símbolo de las jóvenes iraníes
La indignación de muchas iraníes, especialmente las más jóvenes, no cesa tras el entierro de Mahsa Amini. Además de protestas en la región kurda de donde era originaria la muchacha, los estudiantes de tres universidades de Teherán se han movilizado este lunes para denunciar tanto la forma en que las Patrullas de Orientación trataron a Amini como la razón que motivó su fatal detención. Entretanto, las autoridades siguen lidiando con la controversia a fin de amortiguar su impacto.
«Su hija es como mi propia hija y me siento como si este incidente le hubiera ocurrido a uno de mis seres queridos. Comparto con ustedes el dolor de esta terrible experiencia», publicó el presidente de línea dura Ibrahim Raisi en las redes sociales el domingo. Fue un mensaje de condolencia conciliador procedente del dirigente que el pasado agosto, entre llamadas de activistas a protestar contra la obligatoriedad del velo, había decretado el endurecimiento de las penas por el llamado ‘mal velo’.
El pasado martes, una de las unidades de la también conocida como Policía moral desplegada en Teherán detuvo a Mahsa Amini. La chica, de 22 años, se encontraba en la capital de visita familiar. Según testigos, las agentes introdujeron violentamente a Amini en uno de sus furgones junto con otras chicas. Tras entrar en comisaría, según fuentes oficiales para recibir un «curso de reeducación» sobre recato, la joven sufrió un percance aún desconocido. Amini salió de allí en ambulancia y llegó al hospital sin signos vitales. Murió el viernes.
