Pablo Beramendi: «Si Trump va a cargarse la democracia en EE.UU., lo hará antes de noviembre»
Para Pablo Beramendi, Donald Trump no es la causa de la polarización de la sociedad americana sino «un síntoma» de la misma. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Duke, con una trayectoria previa en Syracuse y Oxford, participó la pasada semana en Santiago de Compostela en una conferencia sobre los desafíos que afrontan las democracias en el siglo XXI, organizado por el Foro Económico de Galicia. No esconde un cierto pesimismo respecto al momento que atraviesa Estados Unidos, pero cree que la visión que se tiene desde Europa de la sociedad americana es incompleta. Es una voz autorizada para hablar de América, con acento gallego (aunque se le note poco).
—¿Qué fue primero, la polarización social o la política?
—Yo creo que la polarización social es mucho menor que la polarización de las élites. Es decir, si tú haces una encuesta al ciudadano medio americano acerca de sus posiciones políticas, la gente en sus posiciones políticas concretas no está tan radicalizada. Lo que yo creo que ha pasado, y es una cosa que viene de muy antiguo, es que las élites han utilizado como instrumento de movilización la activación de ciertos problemas o discursos en grupos concretos que han ido tensionando el asunto. Si tú miras la evolución de la polarización en los Estados Unidos desde hace décadas, ves que la evolución de los sentimientos a favor del partido propio es bastante plana. Lo que ha pasado es que la gente le tiene mucha más manía al de enfrente. Hay una concepción equivocada de que los partidos en EE.UU. son bloques homogéneos. La realidad es la contraria. Lo que los mantiene unidos es el discurso de ‘sí, nosotros no estamos de acuerdo en cosas, pero es que los otros son un desastre’.
—¿Porque Trump es la causa o un síntoma?
—Síntoma. Todo esto empezó con Clinton. Es decir, la polarización de Estados Unidos no es una cosa nueva. La polarización se remonta incluso con Reagan, que se carga la idea de la Comisión Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commission) de que en los medios públicos había que dar siempre las dos perspectivas sobre cualquier asunto que se discutiera. Había un requerimiento legal de que tenías que ser capaz de traer gente con opiniones encontradas a discutir. Los medios comenzaron a ser como equipos de fútbol y desaparece un cierto mínimo espacio común de debate, que en España todavía se mantiene. En Estados Unidos tú ves la Fox, que es básicamente una pandilla de ‘hooligans’, hablando mal de los demócratas y mintiendo. Ves la CNN, y aunque mienten menos, son básicamente cinco demócratas poniendo a parir todo lo que hace el Gobierno. A veces con razón y a veces da una sensación de que es una televisión totalmente partisana. No deja de ser una forma muy extraña de transmitir la información política en una democracia. Desde mi punto de vista, las élites están mucho más polarizadas que la gente y son los agentes de polarización. Piensan que al gritar que viene el lobo, y ese lobo siempre es el otro partido, hace que la gente vaya a votar.
—¿Hoy Trump ganaría las presidenciale
