¿Quién gana (y quién pierde) con la caída del Gobierno de Draghi?
Rome (Italy), 15/07/2022.- Italian Prime Minister Mario Draghi arrives to pay his respects to late Italian journalist Eugenio Scalfari as the coffin lies in state at the City Hall in Rome, Italy, 15 July 2022. Scalfari, who died on 14 July at the age of 98, founded two of Italy's most important news publications, daily newspaper La Repubblica and investigative journalism weekly 'L'Espresso'. (Italia, Roma) EFE/EPA/ANGELO CARCONI
La clase política contra el técnico Draghi
Draghi es considerado como un técnico y no ha sido bien visto por buena parte de la clase política italiana, en particular los populistas. Para entender cómo es posible que los populistas hayan echado a Draghi conviene, tras una semana de enorme tensión política, recordar un precedente: la enorme confusión que se vivió a finales del pasado enero. Entonces, los partidos políticos no se pusieron de acuerdo en un candidato para suceder al presidente de la República, cuando el predestinado parecía Mario Draghi. Al final tuvieron que reelegir nuevamente a Mattarella, quien había dicho por activa y por pasiva que él deseaba marcharse a su casa. En esa crisis se demostró una gran hipocresía en la clase política: Muchos parlamentarios decían que estaban con Draghi y a la hora de la verdad lo rechazaron, por considerarlo un ‘técnico’ con una personalidad demasiado fuerte como para tener que soportarlo durante siete años en el Palacio del Quirinal. Lo eliminaron con la justificación de que era mejor que estuviera en el Palacio Chigi, para afrontar la crisis económica y la pandemia. Pero desde entonces, sobre todo en los últimos meses los partidos populistas que no soportan al ‘técnico’ Draghi, aunque ha demostrado ser también un fino político, han hecho todo lo posible por echarlo.
La explicación más sencilla que se puede dar de ese enfrentamiento Draghi-populistas, que ha concluido con la caída de Draghi, es esta: el primer ministro aceptó el cargo en febrero del 2021 para conducir un Gobierno de unidad nacional con tres objetivos: pandemia, crisis económica y social. El pacto era: Draghi como técnico dirige la orquesta y el Gobierno ejecuta su partitura. En los últimos meses, al acercarse las elecciones (en marzo se acaba la legislatura de 5 años), los populistas (Movimiento 5 Estrellas y Liga en el Gobierno, y Fratelli d’Italia en la oposición), le han dicho a Draghi basta, ahora toca a la política dirigir la orquesta.
