Respeto integridad electoral es vital para comicios libres
En la actual coyuntura en que República Dominicana se alista para la celebración de sus elecciones municipales, congresuales y presidenciales, una demanda puntual radica en que los diferentes actores se comprometan con la integridad electoral con miras a un certamen libre y honesto.
Las autoridades electorales, administrativas y jurisdiccionales, los partidos, agrupaciones y movimientos políticos, los medios de comunicación, los observadores nacionales e internacionales, así como otros actores se encuentran en el deber moral de asumir los valores democráticos en el ejercicio de sus funciones.
La idea es que los resultados de las elecciones se correspondan con la voluntad popular que sea expresada en las urnas los días 18 de febrero, en las municipales, y el 20 de mayo en las congresuales y presidenciales.
La Junta Central Electoral ha gestionado el proceso electoral sin grandes sobresaltos, más allá de los escarceos democráticos que suelen producirse con los partidos políticos.
Integridad electoral
El concepto de integridad electoral es relativamente nuevo, aunque su objeto, la garantía de elecciones libres y honestas, y su ausencia en muchos países que se consideran democráticos, es de larga data.
Lo atractivo del concepto consiste en comprender el proceso electoral de manera global. En ese contexto, la integridad electoral habría que asumir en el ámbito de la capacidad de los actores del proceso electoral en procura de preservar el derecho de los electores de participar en elecciones genuinas.
En términos generales se determina como el postulado ético, dirigido al proceso electoral en total, a los individuos y colectivos involucrados en él, de comportarse de forma íntegra, es decir, honesta, conforme a los valores y las normas que sustentan las elecciones democráticas.
Sus valores
Los valores que deben gobernar la integridad electoral son aquellos que se manifiestan en las normas internacionales.
Son los acuerdos multilaterales, convenciones, tratados y protocolos internacionales que se refieren a los derechos humanos, a los derechos políticos.
Los medios para proteger la integridad electoral son de naturaleza diversa, y se encuentran presentes a lo largo del proceso electoral: en el marco jurídico de las elecciones; implementados a través de la estructura institucional; y administrados por los organismos electorales y por otras autoridades involucradas en la gestión electoral.
Además, las salvaguardas oficiales de la integridad electoral se fortalecen con un electorado activo y educado, partidos políticos y candidatos adecuados y responsables, y una observación electoral nacional e internacional objetiva.
