Stoltenberg viaja a Kiev para garantizar el apoyo de la OTAN
This handout picture taken and released by the Ukrainian Presidential press service on April 20, 2023, shows NATO Secretary General Jens Stoltenberg (L) and Ukrainian President Volodymyr Zelensky posing for a photo during their meeting in Kyiv, amid Russia's military invasion on Ukraine. - The NATO secretary general said on a visit to Kyiv on April 20 that the alliance's priority was to ensure Ukraine "prevails" in the war against Russia and that a membership plan for Kyiv will be discussed at a summit in July. (Photo by Handout / UKRAINIAN PRESIDENTIAL PRESS SERVICE / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / Ukrainian Presidential press service " - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, viajó este jueves a Kiev como un gesto claro de apoyo a Ucrania y a sus aspiraciones de formar parte de la Alianza. La visita ha causado escozor en Moscú, donde el Kremlin ha reaccionado diciendo que evitar la integración de Ucrania en la OTAN «sigue siendo uno de los objetivos de la operación militar». Al contrario, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le ha pidió a Stoltenberg que acelere el proceso del ingreso de su país en la OTAN y, aunque eso no se producirá a corto plazo, este le ha contestado que en estos momentos la prioridad principal es el apoyo militar para permitir que el país sobreviva, pero que en todo caso «el sitio de Ucrania está en la OTAN».
Stoltenberg dijo que había llegado a Kiev «con un mensaje muy simple: La OTAN apoya a Ucrania. Estuvimos a su lado después de la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014. Estamos a su lado hoy, en su heroica lucha contra los invasores rusos y en defensa de su país. Y estaremos a su lado mañana, mientras reconstruye y trabaja por un futuro mejor para el pueblo ucraniano».
Oficialmente, el objetivo de la visita a Kiev, que había quedado disimulada por razones de seguridad con un viaje oficial a Praga la víspera, era la planificación a medio plazo de la cooperación militar de Ucrania con la OTAN, para «ayudarle a hacer la transición del equipo y las doctrinas de la era soviética a los estándares de la OTAN para garantizar la interoperabilidad total con la Alianza». La guerra está acelerando esa transición desde una tecnología militar basada en los sistemas de origen soviético que también utiliza Rusia, hacia sistemas occidentales que por su propia naturaleza son incompatibles.
En este año largo de guerra, Ucrania ha utilizado sus propias reservas y ha recibido todo el material posible de los antiguos socios de la URSS que heredaron los mismos tipos de armamento y que llevan años –desde que ingresaron en la OTAN– desprendiéndose de ellos para pasar a los estándares europeos o norteamericanos. La llegada a Ucrania de material militar de los grandes países de la OTAN, que hasta ahora consiste sobre todo en cañones autopropulsados, sistemas antiaéreos y carros de combate, obliga a Ucrania a asumir esa tecnología y a depender plenamente del suministro de municiones y repuestos por parte de Occidente, porque no tiene capacidad industrial para mantenerlos en funcionamiento.
