Varios accionistas demandan a CrowdStrike por el apagón informático que paralizó medio mundo
Duró una hora y 18 minutos, pero fue tiempo más que suficiente para paralizar el mundo y que reinara el caos. Una actualización defectuosa del software de la compañía estadounidense CrowdStrike provocó el 18 de julio fallos masivos en sistemas críticos a nivel global, llegando a paralizar aerolíneas, bancos, hospitales y otros servicios esenciales. Afectó a los ordenadores con Windows, y no al resto de sistemas operativos, porque CrowdStrike es capaz de operar dentro del núcleo (el llamado kernel) del entorno de Microsoft, algo que impiden el resto de compañías. Se contabiliza que la actualización bloqueó más de ocho millones de ordenadores.
Ahora bien, pasados los días, varios accionistas han demandado a CrowdStrike tras lo sucedido. En concreto, según informa la BBC, acusan a la empresa de hacer declaraciones «falsas y engañosas» sobre sus pruebas de software. Se cita en la querella al director ejecutivo George Kurtz, quien dijo en una conferencia telefónica el 5 de marzo que el software de la empresa estaba «validado, probado y certificado».
