29 de octubre de 2026

Vidas mutiladas por la guerra

«Un soldado ruso joven, nervioso, entró en el sótano en el que nos escondíamos veinte vecinos y ordenó a todos los hombres presentes que saliéramos en diez segundos. Yo tardé un poco más, se acercó, me apuntó y me disparó en la pierna», recuerda Vasyl desde la cama en la que se recupera en el hospital comarcal de Brovary, principal ciudad al este de Kiev y refugio ahora de desplazados y heridos por los combates. Su esposa, Zina, no se separa un minuto. Ni ahora, ni cuando fue herido. «Tenía vendas y analgésicos porque soy enfermera, le hicimos un torniquete de emergencia y le logramos salvar la vida. Tardamos dos días en lograr el permiso para evacuarle por uno de los pasillos humanitarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *